Los cuentos del destino 9

Se suponía que las casualidades nos ayudaban, ¿porque había que pasarlo tan mal a veces?  ¿Por qué al  Loco no le importaba si te iba bien o mal con tal de que tu alma floreciera? Aquello me parecían teorías de Perogrullo, pero eso se debía a que estaba enfadada porque no podía obtener lo que quería. Cuando me enfado mucho, necesito silencio. A veces tengo la tentación de hacer conjuros extraños que a la larga sé que pueden perjudicarme enormemente a mí y a los míos. La búsqueda de la luz implica acercarse a ella. Sucede también que cuanto mayor sea esta luz, no podrá evitarse que la sombra también crezca, siempre estarán las dos presentes, como el día y la noche.

No obstante estaba enfadada, molesta y rabiosa, terriblemente rabiosa. No por tener más información tenemos la garantía de hacer mejor las cosas, no.  Salí de casa dando un  portazo y me fui a la biblioteca. Es un hermoso edificio gótico con mucho silencio donde me siento bien . Es mi refugio. No voy a menudo, sólo en determinadas ocasiones cuando lo necesito internamente. Pedí los libros que necesitaba para el examen de turno y tenía que esperar media hora hasta que me los trajeran. Una eternidad. Di unas vueltas mirando las revistas que había por allí. Todas muy serias y aburridas. Aún quedaban veinticinco minutos. ¿Volver a salir, ir a tomarme un café con leche y volver? Imposible, ahora mismo me estaba dando cuenta de que me había dejado el monedero en casa. Seguí hojeando revistas por casualidad hasta que di con un título que decía: “El loco camino del alma”. ¡No me lo podía creer! Volví a leer el título y sí, decía “El loco camino del alma”. Estaba allí escrito. El título parecía estar escrito para mí. Era una revista de antropología. ¿Qué tenía que ver la antropología con todo esto? Era un número especial sobre la locura en la filosofía y la literatura, la idea de locura, quiero decir. Aquella casualidad era una locura en un día tan loco en el que me había peleado casi con todo el mundo, en el que me sentía desquiciada y rodeada por gente que no quería entender lo que yo decía. De alguna manera aquel título me llamaba. Me puse a leerlo, obviamente. 

Hubo una parte del texto que me llamó poderosamente la atención. Atendiendo a Platón, mucho antes del registro de nuestro nacimiento en un hospital o donde se dé lugar, sucede una elección fundamental, aquella que señala nuestra alma para que se enraíce en esta Tierra. Esto era de lo que trataba el artículo en cuestión: cómo nuestra alma elige llegar a la Tierra. No estaba mal para un día en el que no quería hacerme responsable de nada y estaba tan peleada con todo, ¿verdad? 

Los cuentos del destino 8

A veces juego a que soy Juan. Me lo imagino y lo dibujo mentalmente. Luego voy observándolo a lo largo de cuento y compruebo cómo va cambiando su aspecto. Seguramente nosotros habríamos cambiado tanto como él. ¿Pero cuánto exactamente? La respuesta está reservada para nosotros mismos y cada uno la puede contestar a su manera. Pero si pudiéramos hablar con Juan, ¿qué nos diría? Es muy posible que fuera  feliz al inicio del relato, o tal vez sólo al final. Otras veces reacciono de manera completamente diversa y decido que quiero cambiarle el final incluso la manera en la cual Juan llega hasta su nueva vida. Si fuera el Loco podría hacerlo. ¿Pero en qué forma? ¿Un loco actuaría de otra manera? Cada loco con su tema... A veces por supuesto que me gustaría hacerme la loca. Incluso, se me ocurre,  es posible que lo hagamos en más de una ocasión para salvarnos de otros peligros que consideramos mayores. ¿O nunca te has hecho el loco?  ¿Qué pasaría si lo hicieras? A lo mejor te convertirías en un hidalgo o una dama misteriosos. ¿No se te había ocurrido que El Loco puede actuar bajo muchas y muy variadas apariencias? Quizás no hayas conocido a ninguno... (aunque lo dudo) La ventaja de ser el Loco es que se pueden hacer todos los papeles, ¿tú cuál elegirías de los del cuento? ¿Con cuál personaje te gustaría hacerte el loco? ¿De qué te escaparías o qué buscarías? Puede resultar divertido imaginarse haciendo locuras, auténticas locuras en el trabajo o en casa o quien nos apetezca. Esa libertad, la de imaginar locuras, nadie nos la puede quitar, ¿verdad?

El caos ya tiene su sentido. No fuera que sucediera como con la tía Matilde. Hizo un conjuro amoroso porque decía estar enamorada de un hombre y para que surgiera una relación. Surtió efecto. Pero él se volvió insistente, inquisitivo e  insoportable. No la dejaba ni a sol ni a sombra. Ella ya no tuvo tiempo para encontrar un conjuro secreto que invirtiera el anterior porque él estaba siempre, constantemente con ella. Literalmente, pegado a ella. Allí donde fuera tía Matilde, allí se encontraba con aquel hombre. No le sirvió de nada controlar los acontecimientos que le resultaban caóticos, todo lo contrario.

Esto complicó enormemente su vida, no solamente porque no tuviera intimidad, sino porque él podía enterarse de los secretos de la familia y sobretodo acceder a determinados conocimientos sin ser un iniciado.  Los conjuros no pueden realizarse en presencia de novatos. Esto no fue lo peor. Se descubrió que aquel hombre había repetido lo que había entendido de los conjuros que presenciara con tía Matilde. Otro caos nada natural se apoderó de los rincones más secretos de su casa. Las llaves no abrían las puertas, la nevera no enfriaba sino que calentaba. Poco a poco se vieron recluidos dentro de una única habitación, como si la casa hubiera sido invadida por los seres más extraordinarios que no les dejaban espacio. Se decía que en su casa los libros y los cuentos se habían vuelto locos. Las princesas ya no encontraban a los príncipes. El carruaje de calabaza llevaba al gato con botas a una casita de dulces... ¡Un desastre! Sus pasteles no crecían sino que menguaban. Las pizzas se hinchaban y el queso no se fundía. Eso era lo que se decía en la familia. Todo por intervenir en el orden caótico del Universo. Vivió muchos años en el nuevo caos impuesto y provocado por ella misma, bueno, y por él también. Además se quedó sin conocer al gran amor de su vida porque se había equivocado de hombre en sus predicciones.

Cuando era adolescente me enfadaba enormemente si uno de mis trucos no daba el resultado deseado, sobretodo cuando necesitaba aprobar mates o física. Ya había sido sumamente insistente y al final me habían dejado practicar algún que otro truquillo. Los mejores eran los que me permitían ahorrarme las entradas de las discotecas (la mía y la de mis amigas),  obtener tal o cual libro para mis estudios, quizás algún disco, vaya, pequeñas cosas sin importancia, incluso como evitarme mover los muebles de mi habitación cuando quería redecorarla. Todo aquello me parecía incluso divertido. Pero no me funcionaban los trucos para los exámenes de las materias que no me gustaban.

La abuela sonreía en estos casos y no decía nada más que aquella, por entonces, odiada frase: “Algún día lo entenderás”. Yo no quería entenderlo algún día, lo necesitaba ahora y ya mismo. Si me enfadaba aún más, la abuela entonces sí me gritaba y me ordenaba respetar la vida y sostener la frustración. “¡Un truco es la petición más humilde, no un deseo testarudo!”. Después de esta frase solía cerrarse la habitación. Yo la hacía caso porque era la abuela y porque  muy a mi pesar sabía que en el fondo tenía razón. Lo sabía aunque no me gustaba reconocerlo. El caos es más certero que el orden. No se puede contemplar esta cuestión desde el punto de vista humano, hace falta salir del planeta y del mundo que nos rodea. Vaya, darse una vuelta... ¿en escoba?

Preguntando XIV

Los cuentos y los mitos también pertenecen al vasto territorio simbólico. En nuestra era las historias son visibles y sonoras. Hay cuentos, como hay películas, que se cuelan dentro de nuestras venas y llegan a nuestro corazón. Algunas nos afectan más que otras y puede que incluso la misma historia contada en diferentes momentos de nuestra vida nos provoque un eco interior distinto. Eso precisamente era lo que Papus defendía.

Gerard Anaclet Vincent Encause, más conocido por su seudónimo de Papus, fue un famoso ocultista que impulsó definitivamente el renacimiento del esoterismo a partir de 1885.

Cuando Papus publicó “El tarot de los bohemios” allá por el 1889 defendió que no le intimidaba dar a conocer secretos del esoterismo pues...
“... es lo propio de los estudios de verdadera ciencia oculta poder ser libremente expuestos ante todos. Como parábolas, tan apreciadas por los antiguos, a muchos parecen no ser más que la expresión de los vuelos de una imaginación algo atrevida; por eso nunca hay que temer hablar demasiado abiertamente: el Verbo no llegará más que a los que tenga que llegarles.”

¡Toda una revolución en su tiempo! Lo que un ocultista de antes y después, de entonces y de ahora no suele hacer es desvelar secretos herméticos. ¡Ni los grandes chef revelan sus secretos de cocina tampoco! El origen de tanto secretismo se deba a una larga tradición que servía para protegerse de la Iglesia y las hogueras, de las persecuciones y las amenazas. Los tiempos cambian, de acuerdo, pero siempre hace falta un valiente que sea capaz de reconocerlo y dar un paso adelante exponiéndose. Ése fue Papus. No fue el primero en publicar libros sobre el tarot, pero sí quien comenzó a escribir y publicar una serie de obras maestras sobre el ocultismo moderno.

Papus, en definitiva, hizo públicos algunos secretos ocultistas bajo la convicción de que quien no está preparado para oír algo ni siquiera se entera de lo que no ha oído. Según él y lo que nos decía en la cita de más arriba, podemos contar una verdad trascendente y si nuestro interlocutor no sabe verlo, ni tan siquiera lo escuchará. ¿Y a quién no le ha pasado algo similar?

Los cuentos del destino 7


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EL LOCO

Juan el labriego


Juan era un buen labriego, como ya lo sabes por el título. Lo había conseguido a fuerza de mucho trabajo y él sabía en su interior que era honesto y dedicado en su hacer. Muchos le consideraban como uno de los mejores. ¡Años y años de observación y estudio! No por nada era el labriego con la biblioteca más extensa, sin lugar a dudas algo peculiar en un campesino, pero es que los cuentos son así.Todo y más se reflejaba en su huerto frondoso que aunque pequeño parecía un exuberante jardín a la vez  meticuloso y ordenado. Por supuesto contaba con algunos admiradores y muchos sutiles detractores. Juan se sentía orgulloso de los años de sacrificios y reconfortado por la recompensa. Agradecía sinceramente por todo aquello diariamente a la vez que  pedía humildemente la divina protección.

Un año, no se sabe de dónde ni cómo, llegó un loco al pueblo. Lo cruzó corriendo en estampida, y al llegar al huerto de Juan, lo destruyó completamente y se fue tan rápido como había venido después de orinarse en cada centímetro de la tierra de nuestro amigo Juan. Las desgracias no llegan solas, suele decirse. Después llegó la extraña plaga que curiosamente no afectó a los demás campos, sólo al de Juan.

Esto le sumió en la desesperación. Estaba ansioso, todo cuanto intentaba eran palos de ciego, ya no sabía qué hacer ni qué iniciativas tomar. Se limitaba a dar vueltas y vueltas. Dejó de contemplar el antes hermoso huerto (ahora completamente devastado). Juan se encerró en su casa deseando que todo aquello no fuera real sino un sueño pasajero, sin dejar de preguntarse por el porqué de todo. ¿Sería quizás porque últimamente se sentía distraído e interesado por otras cosas? ¡Pero él jamás había abandonado su huerto! Lentamente le invadió la más profunda tristeza, como una marea de la que no podía librarse. Poco a poco perdió también sus tierras y su casa.  No sabía qué hacer. Recordó todos y cada uno de los logros con esfuerzo que había perdido a lo largo de su vida y lloró amargamente. Partió y se fue a lo más retirado del bosque. Su condición era tal que le llamaban ahora  Juan, el loco (quizás en recuerdo de aquél que había iniciado su tragedia).

Un gemido. ¿Un gemido? Juan escuchó aquel triste quejido y pensó que era otra vez el pequeño ciervo al que tantas veces había curado y cuidado. ¡Cuál fue su sorpresa al encontrar a un hidalgo joven por aquellos bosques! Inaudito. Sus ropas eran elegantes... (shh... parecía un príncipe, un noble cortesano ¿solitario?) ¿Qué hacía él por allí y en aquella condición? No se preguntó más, simplemente tal como había hecho con el ciervo herido, se acercó despacio y con dulce voz le anunció que lo curaría de sus heridas. Así fue y así hizo. En un par de días el joven se recuperó por completo. ¡Nunca se había sentido mejor! Y sin decir más, se marchó.

La noticia se extendió rápidamente por el pueblo. Como el médico rara vez podía pasar por aquel remoto lugar, la gente empezó a acudir a Juan para aliviar sus dolores. Ya no le temían. Incluso le llamaban  para los partos más difíciles y cuando los animales enfermaban, también.

Como Juan necesitaba cada vez más hierbas para las curas y no le daba tiempo a buscarlas en el monte, comenzó a plantarlas allí mismo, en el bosque, entre los árboles. Sin que lo supiera, su fama creció de pueblo en pueblo. Sus hierbas eran las mejores y sus cuidados, los más esmerados.

Y así fue como Juan empezó a ser conocido como Juan, el buen sanador.

Él entonces buscó y buscó a aquel Loco que seguía vagando de pueblo en pueblo, pero que siempre se le escapaba como una pastilla de jabón mojada. No le encontró, pero le estuvo por siempre agradecido porque finalmente hacía lo que siempre había soñado y antes no se había atrevido a desear.

El Loco vivía ahora en el país de los gnomos (eso decían las hadas chismosas) pero no por mucho tiempo, pronto empezaría a viajar sin rumbo. Pero éste es otro cuento...

La luna en Japón

¿Cómo sería escribir sobre la Luna en japonés? Perdería, tal vez, su redondez y se convertiría en una rayita pura y blanca. Se rodearía entre  estelas de estrellas que se apagan. La mediría con palillos. En verano me sentaría a la orilla de un río en kimono y en mi mano derecha, un farolillo. No la saludaría sino que me inclinaría ante ella. La espiaría en posición oriental.

Pero sobretodo debería mantenerme siempre despierta porque para contemplarla debería estar siempre esperando las horas de diferencia, aquí la vería de noche y allí cuando aquí fuera día. La honraría en algún templo y le encendería inciensos. La adornaría con guirnaldas de flores de cerezo. La dibujaría en un Manga y llegaría hasta ella entre congelados destellos.  Pero ante todo le pediría algo imposible como admirarla y recitar diminutos poemas no ya desde el Monte Fuji, sino desde un corcel blanco de la mano de mi gitano en lo más alto de la Giralda.

Kylie Minogue: Slow

Relóticos: cuentos pequeños para gente grande 2

de parte de un San Valentín voluptuoso...

Explícito

- Ven, acércate despacio como si quisieras eternizar mi deseo, susurró, sus labios sobre mi lóbulo derecho

Hacía frío en aquel lugar. Estábamos los dos desnudos y nos observábamos con la desfachatez del que sabe que posee.

- Acércate tú - le contesté entre sonrisas y súplica.

No nos conocíamos de nada. Hacía una hora llovía y buscábamos un taxi en la misma esquina. Él ofreció el paraguas. Y un café, su mano en mi nuca, mis pechos enhiestos, el volumen de mis pezones delatándose a través de mi blusa. Entramos en el edificio abandonado sin pronunciar palabra. Nos desnudamos como quien se viste para una batalla. 

- Acércate más- insistía.

Yo me deleitaba en su cuerpo común y tan fiero. Miraba su hermoso miembro y proseguí hipnotizada. Pero me detuve, le miré.

- Quiero poseerte- dije firme

Hacía viento y llovía. Recuerdo que temblé un poco. Él sonrió y vino hacia mí. Me arrastraba hasta la pared mientras tomaba mis pechos con su boca y mis nalgas en sus manos. De repente se contuvo. Me hizo esperar. Yo temblaba aún más. Gemí. Deslizó la yema de sus dedos entre mis muslos, rodeó suavemente mi cadera. Volvía a acercarse lentamente para que yo me abriera para su magnífico pene, ciega y cierta a entregarme a su placer. Entonces volvió a separarse de mi cuerpo y esta vez ordenó entre susurros:

- Ven, acércate como si quisieras eternizar mi deseo

Lenny Kravitz: If You Can't Say No

Los cuentos del destino 6

(Continuemos con los diez pasos, entonces...)
¿Cómo hacerlo? Hay muchas maneras, ya irás encontrado la que te resulte más propia. La que yo suelo utilizar consiste en 10 pasos.

1. En primer lugar has de elegir un momento en el que nade te moleste. Apaga teléfonos, no atiendas a la puerta. Reserva un espacio y un momento para ti. Incluso puedes decirte: “Voy a dedicar los próximos minutos a charlar con mi inconsciente” Usa la fórmula o la frase que quieras. Lo esencial es que tengas claro el objetivo y que te dediques a él por completo. Tu yo más profundo necesita ser atendido en exclusividad. ¿A ti te gusta que mientras estés charlando con un buen amigo éste conteste varias veces al teléfono o esté mirando para otra parte? A tu yo más profundo tampoco le gusta que estés en otra parte mientras te habla. Puedes antes tomarte una infusión, un vaso de agua fresca si hace calor... si eso te hace sentir más cómodo.

Prepara el lugar, abre una ventana, airéalo cuanto te sea posible, pon algún incienso. Yo lo hago en silencio y así lo prefiero. Algunas personas suelen comenzar con alguna música suave. A veces utilizo aceite esencial de jazmín, coloco unas gotitas en mis dedos para masajear el tercer ojo (está ubicado un par de dedos por encima del entrecejo) y el plexo solar (en el centro del pecho, en la boca del estómago).

Es un aroma especialmente indicado para arropar a nuestra intuición. Si en cambio el ambiente estuviera, por lo que sea, especialmente cargado, es mejor que utilices lavanda. Si estuvieras especialmente tenso, puedes probar utilizar esta fuerza, es decir: tensa una parte de tu cuerpo para relajarla luego. Desde los pies hasta la cabeza. Túmbate, ponte lo más cómodo posible. Tensa los dedos de tus pies, luego relájalos. Es muy agradable. Aprovecha también el ritmo de tu respiración. Tensa con la inspiración y afloja con la espiración. Sentirás cómo tu cuerpo respira y se relaja.

2. Continuamos cómodos, quizás tumbados (hay personas que prefieren hacerlo sentados con la espalda muy recta formando un ángulo de 45 grados con las piernas). Ahora simplemente vas a respirar. Empieza con 5 respiraciones profundas tomando todo el aire que puedas. Es como hacer una pequeña limpieza del cuerpo. Toma todo el aire que sea posible y sácalo todo, absolutamente todo. La respiración tiene su propio ritmo, no te preocupes en imprimirle un cierto compás. No intentes desde la primera vez que todo sea más lento o menos rápido. Respeta el ritmo de tu respiración. Llénate de aire, que llegue a cada rincón de tu cuerpo. Luego suéltalo todo. ¡Todo! Hasta vaciarte por completo.

3. Después de la “limpieza”, vamos a ir hacia nuestra profundidad. Primero hemos de abrir la puerta de acceso a las escaleras. Ábrela. Ahora imagina que bajas por esas escaleras que te llevan hacia abajo. A cada piso que bajamos realizaremos una inspiración y una espiración. Uno, inspiración y espiración. Dos, tomamos aire y lo sacamos. Y así sucesivamente.

4. Llegamos al subsuelo 10, abrimos la puerta y entramos en un lugar muy agradable. Puede estar en el mar o en la montaña, puede ser un desierto, un páramo, la selva. Lo que tú quieras con tal de que sea sumamente agradable. Siente cómo entras en este lugar, cómo tus pies tocan el suelo, los olores que hay, cómo te sientes acariciado por el ambiente a través de cada uno de tus sentidos. Explora brevemente este lugar, es el lugar donde te sientes realmente bien. ¿Qué ves? ¿Qué tocas con tus pies? ¿Cómo te acaricia el aire? ¿Qué hueles? ¿Qué sabor maravilloso tiene este lugar? Presta atención a lo que ves, hueles, sientes, oyes. A medida que se practica este tipo de viaje los detalles irán creciendo, cada vez irás notando más sensaciones, con la práctica, claro. Obsérvate allí, qué ropas llevas, qué bien te sientes.

5. En este espacio construye tu lugar sagrado, una especie de templo lleno de luz blanca, cálida y armoniosa. Allí te encontrarás con cada uno de los personajes de estos cuentos, allí llamarás a cada uno de los arcanos del tarot, incluso podrás llamarte a ti mismo.

6. Preséntate al arcano con el que hayas decidido trabajar, salúdale, dale la bienvenida. Al igual que si alguien llegara a tu casa dale la bienvenida y agradécele el que haya venido a verte. Recuerda que es tu huésped y no al contrario. Date tiempo para que ambos os sintáis cómodos.

7. Observa a quien está allí contigo, nota su presencia. Contempla cuanto hace. Ahora ya puedes hacerle las preguntas que quieras. Es muy importante que no aceptes de manera pasiva sus consejos y sugerencias. Imagina que voy yo misma a tu casa y después de presentarnos te doy consejos sobre lo que es conveniente que hagas o no. No. Por mejores que sean mis consejos necesitas entenderlos, inquirir, objetar, preguntar, tomarte tiempo para meditar. Se trata de un ejercicio de imaginación activa y quien precisamente la mantiene activa eres tú mismo. Habla con el personaje, pregúntale lo que quieras, dialoga.

8. Cuando crees que ya has acabado, despídete y agradécele el encuentro. Observa cómo se marcha mientras tú diriges tus pasos hacia la puerta que conduce a las escaleras. Vamos a volver. Abre la puerta y comienza a subir. Respira. Diez, inspira y espira. Nueve, vuelve a inspirar y espirar. Ocho, toma aire y sácalo. Así hasta el uno que es cuando llegarás a la superficie.

9. Ya has llegado, sal de las escaleras, cierra la puerta. Ya estás aquí, abre los ojos.

10. Si tienes tiempo es interesante que escribas sobre esta jornada, que mantengas un pequeño diario de viaje. A veces puede ser una simple frase, lo que te ha quedado más grabado del encuentro. También puedes relatarlo con todo detalle. En fin, como siempre, tú decides. Puedes escribir, dibujar, inventarte una canción, un cuento. Deja que simplemente salga. Esto te servirá para reflexionar y mirar al futuro.
¿Y qué pasa si no tienes tiempo para seguir todos estos pasos? Lo ideal sería que al principio lo hicieras así. Con la práctica cada vez te resultará más fácil llegar hasta tu templo de meditación. Puedes imprimir a estos 10 pasos el ritmo que necesites.

Una de las maneras más fáciles que conozco de relajarse es tensar y relajar. Se trata simplemente de que tenses una parte de tu cuerpo al máximo y luego aflojes. Estos movimientos se acompañan con la respiración, una inspiración para producir la tensión y una exhalación para la relajación. Esta técnica funciona realmente bien tengas la práctica que tengas con los ejercicios de relajación.

Puedes cerrar los ojos y “entrar” en los cuentos para observarlos más de cerca. El diálogo, en ocasiones, puede ser rápido. Es importante al menos realizar la limpieza con nuestra respiración para luego dar cabida al nuevo aire que entra en nosotros. Lo que nos interesa es dar ocasión a que nuestras partes consciente e inconsciente se encuentren. ¡De forma activa! Porque allí eres totalmente libre, nadie, ni tan siquiera tú mismo, te juzga. Solamente dialogas y te comunicas con diferentes aspectos de ti mismo que asumen otras formas externas, las que te llaman la atención en algunos de los cuentos, o en una carta del tarot. Allí no importan valoraciones como “tengo que..”, “hay que...”, “debo...”, “...demasiado...”, “es bueno...”, “es malo...

Estás de viaje en un nuevo país, para entenderlo inevitablemente harás comparaciones y analogías con lo que ya conoces, pero nada más: no valorarás, no darás notas, no dirás qué está bien o qué está mal. En este país no se habla de esa manera.

Preguntando XIII

Algo más sobre arquetipos y tarot

El alma y el espíritu tienen su propio lenguaje y éste es siempre simbólico. En realidad todos los humanos somos bilingües, una lengua nos ayuda a enfrentarnos al día a día consciente y la otra, nos permite dialogar con nuestro inconsciente. Este idioma no se enseña en ninguna academia. Es más: parece que esté escondido.

Nos hace falta buscarlo y conocer sus reglas que no son estándares porque cada uno de nosotros desde su experiencia les imprime una personalidad diversa, diferentes palabras y matices completamente distintos. El hecho de que tú y yo soñemos lo mismo puede conducir a conclusiones divergentes que nada, absolutamente nada tengan que ver unas con otras.

El Tarot hace parte de este gran lenguaje simbólico y nos permite identificar qué arcano, qué forma básica está operando para que a partir de allí descubramos en qué manera se transforma de manera única e individual en nosotros.

Preguntando XII

Arquetipos y Tarot

El Tarot nos ofrece veintidós arquetipos, veintidós fuerzas o formas que entran en juego a lo largo de nuestra búsqueda de nuestra alma, de nuestro centro. El cuento de la vida parece ser uno mismo en el fondo para todas las culturas.

En el Tarot se trata de veintidós figuras cargadas de una simbología extraordinaria que se combinan entre sí de maneras que son propias a cada uno de nosotros. Hablar con el Tarot implica saber qué arquetipo está operando en un determinado momento, reconocerlo, hacerlo consciente y permitir que esa fuerza actúe de forma descubierta y ya no dentro de los meandros de nuestro inconsciente haciendo que nos comportemos de manera que nos resulta inexplicable. El tarot es una manea de acceder a este tipo de conocimiento. Es un puente que nos lleva hasta nuestro inconsciente para recuperar allí la forma esencial. Quizás así nos acerquemos más al encuentro con nuestra alma, que en definitiva es la que nos está llamando.

En un ejemplo más concreto. Todos queremos y ansiamos felicidad. Para muchas personas la felicidad y una familia en una casa son sinónimos. Todas las etapas por las que pasamos para conseguir, por ejemplo, la casa y la familia son los pasos que el héroe mítico realiza hasta conseguir a la princesa que en nosotros puede asumir la forma de estabilidad de una familia en su casa. Pero no es la única forma que asume la princesa de los cuentos, no es la única manera para que nuestra alma se realice. Tampoco es la única manera para los diferentes momentos de nuestra vida. Es decir: la princesa no es la misma a los veinte años de edad que a los sesenta. ¿Y cómo no olvidarse ni de la princesa ni de los sueños? ¿Cómo reconocerlos? ¿Cómo saber que no nos han abandonado a pesar de las dificultades que encontramos en el camino? ¿Y cómo tener la certeza de que no los hemos perdido?

K.D.Lang: Miss Chatelaine

Relóticos: relatos pequeños para gente grande 1

Ideas para el 14 de febrero...

En negro y blanco

¿Cuántas formas hay de escribir sobre el sexo sin repetirnos, sin convertirnos en autómatas? ¿De cuántas maneras se puede describir el amor, la lujuria o el simple deseo? ¿Diez formas para besarte, diez más para la penetración y mil y una para poseernos? Mil y un números pueden cabernos. ¿Y cuánto amor? Mil y un  números han sido contados. ¿Y cuánto poder?

El hecho es bien simple. Te veo. Algo innombrable ocurre y se desvela como deseo. A partir de ese momento sólo quiero poseerte o que me poseas. No hablo de amarnos. Quiero tu boca en la mía, tu lengua y tus chasquidos. Quiero morderte y susurrarte, inmovilizarte con  mi lengua, mil lenguas. Entonces ya uno de los dos se ha convertido en la droga del otro, nos necesitamos y nos desvestimos. Succionamos nuestros pezones, los rodeamos con la punta de la lengua en diferentes direcciones. Nos vamos humedeciendo. Y las manos se deslizan hacia abajo. Te quiero erecto y promesa de una gran penetración. Haré todo cuanto sea posible con mi lengua y mis manos.

Al fin, ¿todo es un acto mecánico? ¿Qué excita? ¿Sólo el toque en una determinada zona? O una mirada, quizás. ¿Una palabra apenas susurrada a tiempo? Te entrego mi cuerpo, mi deseo es para ti. Gimo y vuelvo a gemir. Húmedos. Sudamos. Jadeamos. Siento que me das el placer que yo quiero. ¿Dónde están los besos? ¿Dónde la caricia cadente acompañada de la mirada? Y sin embargo me habré envenenado y gozado de puro deseo. Borrachos el uno del otro. ¿A la mañana siguiente estaremos solos?

¿Qué maneras hablan del amor con sentido, haciéndonos únicos? ¿Qué palabras nombran en nosotros los ecos de cuanto hemos vivido en el amor, en la lujuria o en el sexo? ¿Una palabra para besarnos, una frase para unirnos, un párrafo para amarnos ? El infinito puede cabernos. ¿Y cuánto deseo? No se reduce todo a la excitación. ¿Se mide y nombra el amor? ¿Cómo se cuantifica la entrega?

Se trata de algo muy amplio y complejo. No siempre claro. Algo inefable ocurre y tal vez un día descubramos que era amor. Cuando encontramos al destinatario del amor sólo nos interesa su felicidad y la que podamos compartir con él. Queremos su tiempo, su piel, su ausencia. Queremos nuestras miradas cómplices, bailar, la danza de la vida. Cuando dos son dos que se unen libremente para festejar la alegría de vivir, nos necesitamos y no nos retenemos. Como mariposas saltamos y volamos sobre el abismo, rodeándolo suavemente. Nos vamos enamorando. Las manos y las miradas se acercan. Te quiero como compañero de mi camino. Ojalá dure mucho tiempo.

Al fin, ¿es todo un destino? ¿Qué enamora? ¿Sólo el toque de un ángel? O una mirada, quizás. ¿Una comprensión apenas susurrada a tiempo? Nos entregamos por entero con la esperanza de no perdernos, nos sentimos rescatados. Amamos y volvemos a amar. Esperanzados, entregados, nos regalamos. Sentimos que nos damos el uno al otro. ¿Dónde están los secretos? ¿Dónde, el deseo candente? ¿Se extravía la lujuria? Habremos sentido que hemos tocado el universo con nuestras manos. Unidos. ¿A la mañana siguiente estaremos solos?

Jonhy Cash: The ring of fire



Canción escrita por June Cash,quien fuera el gran amor de Johnny Cash, poco antes de que finalmente y después de años ella lo aceptara como pareja.

Los cuentos del destino 5

Quizás cada uno de nosotros prefiera ver la verdad de una manera. Cuando un buen amigo nos hace un comentario desnudo podemos reaccionar de muchas formas. Si cierro los ojos e imagino aquel pulcro pueblecito de nuestro cuento no sé si habría sido la única persona que no cerraría ni puertas ni ventanas. También puedo imaginarme como la reina blanca que con su capa protegiera a la otra.

¿Qué le habría dicho? ¿Habría hecho algo más que darle la capa? Si mi personaje fuera la Verdad, no me imagino reaccionando diferentemente. Hay algo que me acerca a ese personaje y lo comprendo como si fuéramos los testigos de un crimen. ¿Qué puede provocar tanto temor? Dudo que la verdad sea siempre valiente y una y única. Pero al final del cuento la dama de la Verdad confía en la dama de la capa y yo aún me pregunto por qué...


Por entonces creo que no objeté nada, me parece que sabiamente lo dejé para más adelante. Resulta evidente: aún no sabía hablar. Dicen que no me dormí mientras la escuchaba con los ojos muy abiertos. No creo que la verdad se esconda única y exclusivamente en el Tarot. Si hay alguna verdad, lo cual es bastante conveniente dudar la mayoría de las veces, se trata más bien de un eco. Es una reverberación que nos llama. A veces simplemente sabemos. En dichas ocasiones no siempre nos visita la lógica, pero se trata de algo que es así y bien podemos esforzarnos mucho por ocultar o razonar, o bien podemos aceptarlo.

El eco no se cansará, hagamos lo que hagamos continuará vibrando. Para acercarnos a su peculiar musicalidad, hay que escuchar, precisamente, mucha música. La misma que los más antiguos maestros reconocen en el universo, la que los científicos también nombran como “la melodía del cosmos”. Para distinguirla y apreciarla es mucho mejor permanecer en silencio. Porque la música del macrocosmos está también dentro de nosotros. ¿Cómo escucharnos entonces? Hay muchos sistemas, uno de ellos es el Tarot.

No hace falta tirarse las cartas cada día. El Tarot es un puente para llegar a nuestro inconsciente, ese vasto territorio donde el espacio y el tiempo son macrocósmicos o como dijera Einstein, relativo. Allí no hay una sucesión ordenada de los acontecimientos en horas ni días ni meses, no. Allí habitan los sueños, el lenguaje simbólico que también encontramos en el tarot, en la poesía, en la mística o en la música.

Si quieres atravesar por el puente y llegar al otro lado, basta con que te imagines como personaje de cada una de las historias siguientes en un proceso que ya ha sido identificado y desarrollado por un importante psicólogo, Carl Gustav Jung. El ideó un método, si cabe dicha denominación, para ponernos en contacto con lo más profundo de nosotros mismos. Es como si hubiera dado con una simple fórmula, tan sencilla que permite a su vez que cada uno de nosotros la ampliemos y la hagamos crecer a nuestra única manera. A esto lo llamó imaginación activa.

Es realmente importante que sea activa, no podemos permanecer impasibles frente a los mensajes de nuestro inconsciente y no contestar a dichos mensajes. Incluso a veces es necesario protestarlos. Se trata más bien de un diálogo que es profundo porque es un intento de verdadera comunicación con lo más hondo que hay en nuestro ser. Cuando hablamos con alguien respondemos a lo que nos dice, no a lo que imaginamos que nos dice. Ése es el tipo de comunicación que se requiere en estos casos. Y si no entendemos algo, pediremos aclaraciones.

Puede que la otra persona no tenga ganas de dárnoslas y que tengamos que esperar a otro momento mejor. Aquí, sin embargo, pediremos las respuestas porque con quien estamos hablando es con nosotros mismos, nuestra parte más vasta, recóndita, es decir, con nuestro interior. Al igual que cuando nos encontramos con una persona por vez primera, tendremos que presentarnos y puede llevar toda una vida conocerse de verdad. Como toda relación habrá que alimentarla y cuidarla para que crezca. Ambos nos necesitamos, porque “nuestros sueños más profundos necesitan ser regados, cultivados y plantados en la realidad exterior... en este lugar sagrado donde se juntan las aguas y la tierra, tanto lo personal como lo universal son tocados y transformados ”

¿Cómo hacerlo? Hay muchas maneras, ya irás encontrado la que te resulte más propia. La que yo suelo utilizar consiste en 10 pasos.

Björk: the dull flame of desire

En video


En concierto


Puedo pasarme todo un día con esta canción o con la música de Björk.
Conjuro fatal de cadenas de lava invisible, de la que abrasa poco a poco. El placer cómodo de la caída en el abismo. Deseo y túnel, deseo oscuro que cae. Túnel en el que estás acompañado de tus muertos. También están tus fantasmas, los desconocidos. Cuando está oscuro y sabes es oscuro pero quieres entrar.
No me extraña que el ritmo sea el de los pasos de una procesión. Podrían ser los pasos de El Cautivo en Sevilla.

Los cuentos del destino 4

EL TAROT
La capa

Hace muchos, muchos años había un pueblo remoto y lejano, muy remoto y muy lejano. Apenas se le encuentra en los antiguos mapas de pergamino manchados por el tiempo. A través de las crónicas se ha llegado a saber que dicho pueblo era conocido por sus buenas costumbres, civilizadas leyes y moral. Parece ser que incluso sus calles obedecían a las más austeras leyes de la sobriedad, la humildad y la rectitud. Sin embargo no dejaba de ser un pueblo normal. 

Allí mismo apareció, de repente, una mujer desnuda. Al verla, las madres corrieron a buscar a sus hijos para encerrarse en sus casas. Durante algunos minutos no se escuchaba más que zapatos asustados, voces acalladas y reprimendas incomprensibles. Las ventanas y las puertas se blindaron. Nadie salía, apenas algunos curiosos espiaban por las rendijas. Los hombres organizaron patrullas para ir cazarla. Durante días y noches reinó el silencio apenas roto por los pasos ligeros y los murmullos apagados se colaban por las celosías. Todos afirmaron que se trataba de una bruja que traía consigo las primeras desgracias y estaban muy seguros de ello.

La mujer se escondía donde podía y tímidamente por las noches salía a buscarse algo de comer intentando no ser descubierta. Se deslizaba como una sombra en busca de la oscuridad. Sabía que corría peligro.Con todo, cada día que pasaba, entre su temible aspecto y los rumores que empezaron a correr, la gente le tenía más y más miedo.

Un día, también inesperadamente, como no podía ser de otra manera, llegó a aquel remoto y lejano pueblo otra mujer de aspecto muy diferente. Era tan hermosa como un hada y llevaba un vestido jamás visto, de un fulgor especial. Instantáneamente se abrieron puertas y ventanas para verla. Los más curiosos intentaban acariciar sus cabellos, mirarla tímidamente y rozar aquel magnífico vestido que refulgía como las estrellas. Todos afirmaron que se trataba de un hada que traía consigo las nuevos presagios de bienaventuranza merecida y estaban muy seguros de ello. La dama se paseaba por el pueblo con entera libertad de noche y de día.

Una noche de luna llena la hermosa dama fue a buscar agua del rocío (es sabido por todos que las hadas se bañan en dichas delicadas aguas). Notó que algo se movía entre los arbustos.

-¿Quién es?, preguntó sin temor.
Era la mujer desnuda que apenas respiraba por miedo a ser notada.
La dama se acercó delicadamente.
-No tengas miedo, no voy a hacerte daño.
-¿Quién... quién eres?
-Soy la dama del Tarot, ¿y tú?
-Soy la Verdad, contestó la mujer desnuda.
Entonces la dama la vio y comprobó su triste estado, lo cual la entristeció también.
-¿Y no tienes frío?
-Sí, frío y hambre, dijo la Verdad
-¿Quieres mi capa? Ten, tenla. Y se la ofreció sin darle tiempo a decir nada- Mientras se la ponía, la Verdad sonrió agradecida.

Mil cosas ocurrieron desde entonces y mil cosas más. Es lo único que sabemos a ciencia cierta porque las crónicas se interrumpen en ese punto.

 Nos queda el testigo de la última frase:
“Y fue así como desde entonces los humanos se acercaron a la verdad, ya no desnuda, sino vestida con la capa del Tarot.”

Los cuentos del destino 3

Esto, todo cuanto te he contado hasta ahora puede parecer que no tiene ninguna importancia. Es capital que tú que estás leyendo aceptes sin más que estás a punto de leer la mayor ficción de todos los tiempos, la que nunca muere y que vive en todos nosotros desde el primer día de nuestra creación. Ha sido reconocida a lo largo y ancho de muchos, muchos siglos.

¿Crees que tú también puedes reconocerla? ¿Y cómo se reconoce algo? La respuesta es muy simple y no está en este libro, en ningún libro, porque no se escribe. Es la vida la que te la hará escuchar hasta que la reconozcas. Es tan simple que no puede ser descrito. Es aquel momento en el cual la carne se te pone de gallina porque acabas de saber algo que es verdad absoluta. Puedes negarlo de mil maneras con otros tantos miles de razonamientos, sólo pierdes el tiempo y a ti mismo. Se trata de la aventura más primigenia, de lo que se cuenta sobre dicha hazaña. Sólo una parte puede ser relatada puesto que es una historia que vibra en el aliento de los dioses, resuena en la música de los planetas cuyo eco vibra también, nunca descansa. Está en perpetuo movimiento dentro de nosotros, en el interior de cada uno de nosotros cada vez que miramos las estrellas.

Pero volvamos a aquel abrazo y a la primera fábula que me susurrara mi abuela al oído. Para escucharla hace falta silencio, es esencial. Ponte cómodo, cómoda. Tómate tu tiempo. Estás a punto de leer una bella historia. Escúchala con tu respiración, con tu mirar, con sosiego. Porque los ecos suaves del tiempo sólo se sienten entre el espacio de los suspiros, que dicen que es aliento de los ángeles en la tierra.

Así empezó todo. La primera historia sobre el camino del héroe. Héroes somos todos, por eso necesitamos sus historias y conocer sus aventuras. No nos cansamos de prestarles atención, nos reconocemos en cierta medida en todas y cada una de las historias. El tarot es el más fiel depositario de esta antiquísima tradición.

Preguntando XI

Algo más sobre arquetipos

Los arquetipos viven en el ancho mundo que Jung denominó inconsciente colectivo. Donde anidan las bases del imaginario de todas las sociedades, de todas las culturas. Jung descubrió que toda la humanidad comparte formas de creencias. En todos los cuentos y fábulas hay una princesa que es rescatada por un príncipe, hay un viejo sabio, una bruja mala, etc, etc. Más allá, estos personajes representan fuerzas del inconsciente.

¿Quién no ha conocido alguna vez un viejo sabio o a una bruja malvada?
¿No recuerdas a ese jefe o esa jefa que te hizo la vida imposible, a esa persona que en un determinado momento te dio un consejo muy valioso? Cuando nos referimos a personajes de este tipo estamos señalando arquetipos que todos reconocemos. No es de extrañar que en la mayoría de cuentos de diferentes tradiciones y culturas se den una serie de personajes tipificados. Por eso mismo todos necesitamos escuchar los antiguos cuentos y los grandes relatos míticos.

Hoy todo esto no nos llama mucho la atención, pero quien lo descubrió fue precisamente nuestro amigo Carl Gustav Jung. En todos los relatos el príncipe, el héroe de la historia, al final se une a su princesa porque en realidad estamos refiriéndonos a nuestra propia historia, a nuestra búsqueda de nuestra alma, simbolizada por la princesa. El héroe que lucha en forma de príncipe nos habla de nosotros mismos a lo largo del transcurrir de la vida por diferentes situaciones. La princesa, como decíamos, es nuestra alma, a la que nos acercamos cada vez que superamos dificultades, al igual que el héroe.

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Escrito en el viento

No hay nada, por eso invento sin vetos ni promesas
Hay menos, por eso creo mi locura cotidiana
y en algún rincón, Dios acecha
Mientras en una grieta, se cobija una esperanza

Cuentos del destino 2

Abrir la puerta de la imaginación implica tomar las aguas de una fuente ancestral que existirá a pesar de todo, a pesar del olvido en que muchas veces se verá sometida. Si has soñado alguna vez en tu vida, haga mucho o poco tiempo, significa claramente que la fuente existe también para ti.

Pueden ser sueños hermosos o pesadillas espantosas, la fuente puede manifestarse de ambas maneras. No sé si puedo asegurarte que el camino hacia ella es largo o corto, sólo puedo decirte que sí hay un camino. ¿Te llevará a la felicidad? Eso es lo que en definitiva todos queremos saber, ¿verdad? Pero es una respuesta que está en la misma fuente. Sólo tú, al inclinarte para beber de sus aguas, podrás observar en tu propio reflejo la tan ansiada respuesta.

¿Verdad que estamos rodeados de ciclos compuestos de un día y de una noche? Estar despiertos y soñar hacen igualmente parte de nosotros, tanto como el día y la noche. Yo te invito a recorrer el país de los sueños. Espero que aceptes. No te duermas, para visitar el país de la noche sin perderse hace falta estar muy despiertos.

¿Cuál fue el primer cuento que me contara mi abuela? Fue justamente al nacer. Lo repitió tal como ordenan nuestras ceremonias. A cada año de vida que se sumaba volvería a repetirlo junto con el nuevo cuento anual. Me lo contaba al oído, abrazándome, mejilla contra mejilla. Me sostenía y me contaba el primer cuento. El primero de veintitrés que narraban las historias del héroe ilustradas a su vez en veintidós láminas antiguas que aún, por supuesto, se conservan en nuestra familia. Yo soy la depositaria de una de las dos copias que existen.

Tal como me han contado, sé que la abuela dispuso las veintidós ilustraciones sobre mi cuna para referir la saga más antigua. Aunque apenas tenía unos meses cumplí ceremoniosamente con lo marcado por el ritual, cogí la lámina que nos representa las tres veces requeridas para finalmente dormirme con ella. La profecía seguía misteriosamente cumpliéndose.

Éste era uno de los rituales que señalaban a la elegida, aquella que con apenas unos meses de vida sabía reconocer la carta más sagrada. Para una total seguridad la ceremonia se repite un número femenino de veces, en nuestra familia suele ser el tres. En mi caso la seguridad parecía ser total, una certeza desde una profecía por más anacrónico que parezca.

El primer cuento es el que he escuchado un mínimo de veintitrés veces y al que me he dedicado por completo una vez en cada ciclo de veintitrés años.

Cuentos del destino 1




Al final la editorial no lo ha sacado en el 2008, parece que saldrá en el segundo trimestre del 2009. La editorial es Obelisco. Tampoco han aceptado mi propuesta de cubierta y estoy a la espera de que me manden la suya (ya la enseñaré). Esta es una editorial que aporta poco y nada. Me extraña porque tiene un cierto prestigio, publica buen material. La realidad es que el diálogo con ellos es nulo o prácticamente nulo.
En el 2008 han habido una serie de retrasos e inconvenientes en diferentes y variadas parcelas de mi vida. Fue un año difícil.

Y mi intención ahora es ir publicando trozos de este libro aquí. Y espero que me ayudéis con vuestras opiniones. :-) ¡Ahí va! Que lo disfrutéis, que os aporte consuelo y que genere muchos pensamientos :-) ¡Gracias!

Antes
Quisiera que mis primeras líneas estuvieran dedicadas a una confesión. Todo cuanto relato puede parecer inverosímil, a veces hasta yo misma tengo ciertas reticencias al respecto. Lo que es cierto y lo que no lo es conviven estrechamente. La frontera es apenas perceptible, créeme. Hay una delgada línea que atravesamos como sonámbulos, unas veces y como equilibristas, otras. No se trata de caer en el abismo de la falsedad; tampoco en el de la verdad. Más allá de los abismos y de las delgadas líneas, yo apenas te contaré historias. Entramos en un territorio reservado a la imaginación con toda su verdad y toda su falsedad. Todo depende de qué consideremos.

Es un universo que no admite juicios tal como muchos lo entienden en el día a día. El renacentista Dante imaginó esta región como un bosque; Lewis Carrol, el creador de Alicia en el País de las Maravillas, como un largo túnel; Michael Ende nos habló de Fantasía. A pesar de las diferencias, los autores coinciden en la profundidad de este espacio y en todos los casos (con la gran diferencia de siglos que separan tan reconocidas propuestas literarias) la experiencia nos conduce a un territorio mágico. Una zona en la que las leyes del día a día, de nuestra realidad cotidiana, no nos sirven para nada y de ahí que muchas veces numerosas personas duden y teman ante este vasto territorio. Creen que sin los referentes de la realidad, sin las normas y sin lo que conocen, este espacio desconocido se volverá su enemigo. La única exigencia es mantener los ojos bien abiertos.

La verdad es que estas historias que a continuación comparto contigo han habitado en mi familia por cientos de años. Son historias tan antiguas que nadie sabe datarlas con precisión. Son un entramado de creencias, de recetas, de fórmulas y cómo no, de historias. Lo único que sabemos es que han sido transmitidas de generación en generación, de abuelas a nietas. Ahora es mi madre quien se las cuenta a mis hijas y algún día, tal vez, yo se las contaré a mis nietos. Nada hay de cierto en el continuo fluir de la vida, no sé qué sucederá, sólo sé que es una de las tradiciones familiares con la que me gustaría llenar los baúles de recuerdos de las generaciones futuras de mi familia.

Cuando nací, mi abuela me tomó entre sus brazos y cuidó de mí durante mis primeros días tal como ordenaba nuestra tradición. Ya entonces entre arrullos y nanas mi abuela me contaría la primera historia. Yo era la primera nieta de la familia, la esperada para continuar con la tradición. Tal como rezaba en los códigos antiguos la primera nieta de cada generación sería la continuadora. ¿De qué? ¿Qué se supone que habría de guardar, velar y llevar adelante? Porque aún no lo he contado, me perdonarás el despiste, querido lector, a nosotras nos pasa a menudo. Será por tener la cabeza en las nubes o, mejor dicho, en la luna.

Empecemos entonces por algún principio. Nací una madrugada de luna llena, muy tópico, muy típico también. Sin lugar a dudas, siendo la primera nieta de una familia de brujas el hecho de que la luna aquella noche fuera llena y que las estrellas brillaran, especialmente la más cercana, era un augurio extraordinario. Lo asombroso se confirmaba teniendo en cuenta que había nacido antes de tiempo y que me hubieran tocado otra luna y otras estrellas. Eso es lo que se dice en la familia. La profecía se cumplía. Todas las mujeres del clan vigilarían muy de cerca que se verificara el resto de lo anunciado durante los siguientes años. Perdóname que relate todo esto de una manera tan llana, pero comprenderás que para mí es absolutamente natural. No podría explicar de otra manera lo que a veces a otras personas ajenas a este mundo resulta poco creíble o simplemente quimérico.

De acuerdo, hablemos entonces de quimeras, de sueños, de invenciones, de lo desconocido y la fantasía. Nosotras velamos por el mundo de los sueños mientras una gran parte del mundo está despierto, o al menos, eso cree... Aquí contaré historias, la parte que sí puedo desvelar públicamente, lo que me relatara la abuela María durante mis primeros 23 años de vida. Cada año un relato se iba sumando al anterior. Tenía todo un entero periodo de 12 meses para entenderlo, para dedicarle toda mi atención. Un año y un cuento, al siguiente este mismo con otro nuevo y así sucesivamente.

Para nosotras entender no implica racionalizar y analizar. Por si no quedara suficientemente claro, lo repetiré: entender no implica racionalizar y analizar. Racionalizar y analizar lógicamente es un pequeñísima parte de la comprensión. Comprender es aprehender, como lo defendemos en nuestra familia. Comprender es respirar con lo que aprendemos. Comprender es respirar con lo que aprendemos. No hace falta hacer uso exclusivo de la razón. Veneramos más a los poetas que a los científicos, quizás así no desarrollamos menos técnicamente y más humanamente, al fin y al cabo la vida es más humana que tecnológica, y está evidentemente conducida por humanos.


A veces un cuento nuevo se entiende en relación a otros antiguos, por eso mismo los relatos se iban sucediendo como un ciclo: uno después del otro para volver a empezar desde el primero otra vez. Veintitrés cuentos, la prioridad la tenía siempre el más reciente. Si durante los dichos doce meses no lograba incorporar el cuento del año a mi ser, tendría que esperar hasta que el ciclo se acabara para volver a cada uno de los cuentos año por año, así a lo largo de mi vida. No se aprende de una vez. Estarás de acuerdo conmigo en que a veces es necesario repetir una experiencia para comprenderla. La tarea puede llevarnos toda una vida.

Hubo cuentos más difíciles de entender que otros; algunos me han llevado mucho más tiempo; otros, aún intento descifrarlos. Son historias para entender con el corazón y éste no obedece al tiempo que los humanos solemos manejar. Son historias para leer con los ojos cerrados o mejor aún, apenas entreabiertos. Son narraciones para entender no con la razón sino con la imaginación. Ese poder, el de la imaginación, está al alcance de todos, no es necesario ser ni protagonista de una profecía, ni pertenecer a una familia de magos ancestrales, ni nada por el estilo. La imaginación es algo que todos poseemos. Es deber de los Guardianes de los Sueños, de las Señoras de la Luna y de las Sacerdotisas de la Plata recordarlo a todos y a cada uno de los humanos.

Preguntando X

Algo sobre arquetipos

Jung se ocupó del mundo simbólico como psicólogo efectivamente durante gran parte de su carrera profesional. Además de las cadenas asociativas de palabras trabajó con otros elementos como la sincronicidad y los arquetipos. Aquí nos ocuparemos de estos últimos ya que nos atañen de manera especial si queremos acercarnos al Tarot como medio de conocimiento.

Comencemos por acercarnos al concepto de arquetipo. ¿Cuántas formas geométricas básicas podemos identificar? Quizás con un poco de imaginación todo pueda reducirse a un cuadrado, un rectángulo, un círculo, un rombo e paralepípedo. Vamos a comprobarlo.

Hay gente que físicamente más allá de ser gordos o delgados tienen una forma cuadrada. Suelen tener manos anchas, espaldas anchas, son tirando a gruesos... y si tuviéramos que dibujar una figura que fuera ocupada por esta persona, esa figura sería el cuadrado. ¿Conoces a alguien así?
Otro tipo de físico es más romboide, se les ensanchan las caderas desde la cintura, los brazos son largos, la cabeza y los pies, pequeñitos o alargados. ¿A quién conoces que sea así?

Hay otro tipo de gente que es redondita, todo curvas, todo evoca a un hermoso círculo. Todo lo contrario de los de forma rectangular que son alargados pero sin curvas ni ángulos sinuosos . ¿Has visto o conoces a personas que responden a estos tipos?

Evidentemente hay formas que podemos aplicar a casi todo y eso no quita a que luego cada uno presente mil variedades. Lo mismo sucede con los arquetipos. Los arquetipos son como esas formas básicas. Luego cada uno de nosotros los enriquece con el contenido de su inconsciente individual. Otro ejemplo: el príncipe azul o la princesa de tus sueños. Ése es un arquetipo que tiene unas características generales, como un molde que luego rellenamos con nuestras ideas más concretas.

Los amigos de Lula II

Fufú


Joy


Sushi y Uno


Kyra arriba, Joy abajo


Byron

Los amigos de Lula

Sushi



Joy y Sushi en una foto que me gusta y repito


Casi todos en una tarde de sol


Libertad


de izquierda a derecha. Joy, Byron y Ninfa



Ninfa

Nueva banda sonora: Jason Mraz

Gracias a LAS MUSAS he conocido a este músico que se ha convertido en mi banda sonora para seguir tirando últimamente.



Versión en pequeño concierto


y en gran concierto...

Dibujarse

Era primavera
imaginé que podía dibujarme
¿por qué no?
Si el sol brilla y el aire es suave
Como no sabía
más que trazar rectas líneas
los círculos no tenían recovecos
ni dulzuras níveas
Pero lo seguí intentando
¿por qué no?
Tenía tiza
en mi lengua la mojaba
o con saliva de agua salada
así, no se borraba
Un día lo conseguí
de verdad
aquel monigote reflejaba 
un dibujo adivinado de mi alma.
Alegría que llenaba paredes
de habitaciones, casas
y ciudades inundadas
de unos trazos infantiles
no por inocentes
sino por sutiles.
Pero llegó la lluvia
y me borró tantas veces
que en los días de sol
me ocupo de dibujar el cielo
con un sol que brilla
y un aire que es suave
¿Por qué no?
Si puedo dibujarme

De la Piedra de la locura y Cuentos de invierno


Y de la siempre magnífica poesía de Alejandra Pizarnik:



Hasta que logró deslizarse fuera de mi sueño y entrar a mi cuarto, por la ventana, en complicidad con el viento de la medianoche.




Más en Poética, un espaci del Centro Virtual cervantes dedicado a esta poeta

Pocas palabras III

Los Haikus logran expresar maravillosas historias con ecos infinitos en muy pocas palabras haceindo honor al silencio desde hace milenios. De Matsuo Bashô, el siguiente: 





Cae del árbol
y derrama su agua
una camelia.




Pocas palabras II

Otro ejemplo de contar historias con pocas palabras y con un giro  ganado al lenguaje. POr E. E. Cummings:

silence

.is 

looking

bird:the

turn 
ing;edge, of 
life

(inquiry before snow

Pocas palabras I

El arte de la seducción comunicativa con pocas palabras se muestra de muchas maneras. Lo empezó la poesía y le siguió la imagen




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Las respuestas de Scarlatti

e interpreta John Williams.

Hoy contesta Scarlatti

e interpreta Andrés Segovia.

Coaching Mágico V

¿Por qué mágico?

Lo mágico es la manera de viajar por el país de los sueños y  de lo desconocido que nos influencia mucho más de lo que pensamos y muchas veces porque apenas le prestamos atención. El coaching mágico se caracteriza porque utiliza el simbolismo como herramienta de acercamiento y porque plantea una actitud mágica, sorprendida ante el misterio de la vida. Hay cuestiones que no podemos controlar, en las que un símbolo puede servirnos de más ayuda que miles de palabras, en las que es mejor que intervenga el inconsciente y no el consciente, en las que podemos confiar en lo desconocido, en las que los rituales mágicos pueden ayudarnos a enfocar nuestra energía, en las que podemos encontrar nuestra medida de las cosas escuchándonos y haciendo servir nuestra voz interior, nuestra intuición.  También porque  nos acerca a lo más profundo que hay en nosotros, no necesita de una persona que realice el papel del entrenador externo y porque nos contempla a cada uno de nosotros desde tres áreas muy interrelacionadas:

  1. el alma
  2. el espíritu
  3. el cuerpo

Para acercarse al alma, se sirve directamente de la simbología a través de cuentos tradicionales, de leyendas y de imágenes cargadas de valor simbólico.

Para tratar al espíritu, se sirve de la fuerza mental que cada uno posee y que desde hace siglos se practica en forma de ritual mágico.

Para tratar el cuerpo, se sirve de las aportaciones de muchos métodos como la fitoterapia, la cromoterapia  y la aromaterapia, etc. que trabajen una sensación o una zona determinada del cuerpo. 

Coaching Mágico IV

Si desarrollamos nuestro potencial y lo encauzamos para lograr hacer cosas que antes no éramos capaces de realizar, el periodo de entrenamiento habrá cumplido su objetivo. En el coaching no se enseña sino que se ayuda a aprender. De nada sirve que un entrenador, por ejemplo físico, llegue, nos dé una lección sobre los principios del golf y nos entregue unos palos. De nada sirve que hagan un pastel delante de mí sino me dejan ver y probar. Si soy un mal estudiante y tengo la suerte de que me paguen muchas clases de repaso y a pesar de ello no obtengo mejores notas, es que hay algo más que entorpece mi capacidad natural de aprender. Puedo hacer miles de dietas y nunca conseguir bajar de peso (si no hay ningún tipo de cuestión física que influya en ello) así que si quiero conseguirlo, las medidas han de ser otras. Los anteriores son ejemplos de situaciones en las que el coaching puede intervenir.